lunes, 21 de junio de 2010

Habitación en Roma



En el visionado de la película de Medem, me he encontrado con el maestro José Luís Sampedro, me temblaba todo, hasta la voz, le he cogido la mano, el las mías y nos las hemos besado sin parar, qué alegría y emoción; un hombre amable y generoso, cuya escritura tiene una sensibilidad extrema, es demasiado. Vaya noche la de ayer.
Sobre la película diré que me he dejado llevar, quería que el mundo Medem me atravesara, lo hizo en alguna ocasión, la cancioncita suena demasiado, lo cuál resta emotividad, ya sabes que la va a poner y en qué momento, por otro lado Medem se nos ha puesto romanticón, una historia que no puede durar mas que esa noche y la hace única con sensualidad y una habitación de hotel que ya quisiera haber tenido yo este verano pasado en Roma, y además ninguna de las dos actrices fueron comidas por los mosquitos de lo cual me alegro...ahora voy a comer algo que tanto cine me tiene el estómago muy vacío, pero el corazón a rebosar...

domingo, 20 de junio de 2010

CINEMA JOVE 2010 - Primer Día



Este mundo ha quedado más ciego por la muerte de José Saramago, con la tristeza de saber que ha dejado su escritura terrenal, he iniciado mi andanza (tal Sancho o debería decir Dulcinea) por el festival de cine que hacía años no podía visitar, por cuestiones que no vienen al caso.
Hoy, día 20 de Junio a las 10 h. en la sala Luís Gª Berlanga, la primera película de la Sección Oficial de Largometrajes:
EL FRUTO, película argentina, dirigida a dos por Miguel Baratta y Patricio Pomares. No he podido evitar recordar otra vez a Saramago, que como García Márquez con su Macondo, recordaba en su "Levantados del suelo" su Azinhaga natal.
La aspereza del paisaje, tanto si hablamos de la piel como la otra corteza que forma el suelo en el que se pisa; con paso lento y firme, ritmos lejanos y ajenos al ajetreo de las ciudades. Unas manos curtidas y todavía fuertes; lo roto y desgastado por el tiempo. Nos vemos inmersos en una cruda visión, mitad documental, mitad ficción, que representa lo rural, lo decrépito y lo terminado, un fin que llega sin remediarlo.
Ha habido momentos en los que recordaba con cariño a ese otro anciano de cine que en "Una Historia Verdadera", recorría los km que le separaban de su hermano con el que no se hablaba; este no es el caso, pero sí tiene cierto regusto a road movie como aquel, aunque ni la distancia ni el por qué sean el mismo. Caminamos con Juan en su desplazamiento, casi en tiempo real, y disfrutamos de los sonidos naturales que nos ofrece la vida en el campo, en la que difícilmente se escucha la voz del ser humano, pero cuando lo hace es de una cercanía tremenda.
Hemos empezado bien.

viernes, 11 de junio de 2010

El concierto

Después de ver la película Le Concert, de Radu Muhailenau, una se siente totalmente viva.

Ha reído con ganas y también ha llorado de igual manera; ¿sabes esas lágrimas que caen pesadas y resbalan lento por el rostro y llegan al cuello metiéndose por la camiseta, y que si alcanzas alguna con la lengua saben tan saladas? Pues esas son las que brotaron de mis ojos y fueron muchas, porque la música no sólo amansa a las fieras, como dicen, ese formidable trabajo de equipo deja a un lado a esta sociedad totalmente envarada en un individualismo tremendo y lo que se oye suena genial, todos a una, como sujetándose unos a otros. Es tal la fuerza, que me doy cuenta que estoy apretando mis puños, como ayudando yo también a la orquesta.



El humor que destilan los personajes es tal, que pese a encontrarse apartados a una vida distinta de la que tenían, y con un futuro nada esperanzador, eso mismo los sostiene y les hace fuertes.
Buscavidas tristes en su desgracia personal que, al fin y al cabo, es una desgracia conjunta y por lo tanto compartida.

No existe mejor equipo que una orquesta. La melodía no se olvida una vez la aprendes. Todo cambia por la valentía y la cabezonería de una persona que antes dirigía al grupo: el director de orquesta. El hombre, que quiere salir de ahí, desea volver a respirar y se arriesga junto a todos los demás que desean acompañarlo en este volver a reencontrarse con su pasado.

Al final, los locos no son ellos, los que mantienen sus vidas "impolutas" son los que no están en este mundo.
La realidad es la música.
La realidad es el cine.

¡Viva la Música y viva el Cine!